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Diócesis de Lima

 

 
Historia

En el año 1980, los esposos Mario y Rosa Mejía sienten el llamado del Señor para que tomen la conducción de una comunidad de matrimonios. El Señor los mueve, les abre el camino, les señala los primeros pasos a seguir, y es así que en el mes de junio, con la ayuda invalorable del P. Eusebe Menard, quien era el Superior de los Misioneros de los Santos Apóstoles, se da el primer retiro para matrimonios, contando con la colaboración de varios hermanos: Manolo Lorenz, esposos Ponce, Arbañil, Gamio, Marisol y Alan Loch, y otros. Ese mismo año, en los meses de julio, agosto y noviembre se dan tres retiros más, formándose luego el primer grupo.

No podemos olvidar nunca el apoyo y el aliento que desde el comienzo nos dieron los Padres Carlos Aldunate, Diego Jaramillo, José Kent, Gabriel Troy, Tomás Forrest; y laicos como Pepe Prado, Osvaldo Cuadro y otros tantos religiosos y laicos, quienes nos ayudaron a caminar en la fe. A todos ellos nuestro agradecimiento más profundo. Muchos otros también nos ayudaron y a quienes pedimos disculpas por no incluir sus nombres.

Desde su inicio, la misión impuesta por el Señor fue muy clara: evangelizar matrimonios y familias. Pero, a la vez, teníamos que fortalecernos, alimentarnos en Comunidad. Así surgieron las Comunidades de Amor, que son grupos de siete matrimonios que comparten juntos la oración, las enseñanzas, abren sus corazones, se ayudan espiritualmente, y no pocas veces materialmente, se preocupan unos de otros, y crece entre ellos un amor que los une con un vínculo más fuerte que el de la sangre, el vínculo del Espíritu Santo, que da la unidad en Dios.

Se comenzó a tener dos reuniones semanales, la de las asambleas, donde se reunían todas las Comunidades Amor, y las que tenían cada Comunidad de Amor por separado. Así fue surgiendo la necesidad de irnos organizando. El año 1984 una comisión prepara las primeras normas para tener pautas que nos ayudaron a seguir en el camino de la fe.

A los pocos años que se dio el primer retiro, Monseñor Alfredo Noriega Arce, Obispo Auxiliar de Lima, se acercó a la Comunidad buscando apoyo para un programa radial. Lo invitamos a las reuniones y queda impresionado al ver que había igual número de hombres y de mujeres orando juntos, alabando a Dios, reconociéndose pecadores y pidiendo perdón.

Se entusiasmó con la Comunidad y decidió quedarse con nosotros y asistir puntualmente a las reuniones semanales, convirtiéndose en nuestro Pastor, en nuestro asesor y hermano mayor. Con esa sabiduría que Dios le dio y con la humildad que sólo es patrimonio de las almas escogidas, nos enseñó a amar a María, la madre de Dios.

Nosotros estuvimos ligados a la Renovación Carismática Católica por un tiempo como una rama especializada en matrimonios y familias. Pero, la dinámica diferente, el carisma único y propio de nuestra Comunidad que crecía y se extendía a nivel nacional, nos decidió a constituirnos en un movimiento totalmente independiente que conservara su inconfundible identidad carismática. Este acuerdo fue tomado en un espíritu de oración, en un ambiente de armonía y unidad.

Con la ayuda de Monseñor Alfredo Noriega y llenando todos los requisitos, presentamos el Estatuto de nuestra Comunidad, el que fue aprobado por el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Posteriormente, presentamos la certificación de nuestra labor evangelizados en las diferentes diócesis donde estábamos evangelizando y conseguimos ser reconocidos como Movimiento: Comunidad Católica Bodas De Caná Evangelización Matrimonial Carismática, por la Comisión Episcopal de Apostolado Laical, en mayo de 1990.